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2º principio Alianza Cooperativa Internacional

2 principio: control democrático por parte de los miembros

Las cooperativas son organizaciones democráticas bajo el control de sus miembros, los cuales participan activamente en la determinación de sus políticas y en la toma de deci­siones. Los hombres y las mujeres que ejercen como representantes elegidos son respon­sables respecto a todos los miembros. En las cooperativas de primer grado los miembros tienen los mismos derechos de votación (un miembro, un voto) y las cooperativas de otros niveles también se organizan de manera democrática.

  1. Introducción

La democracia es un concepto sencillo: la gobernanza o el control de una organización por parte de sus miembros a través de la toma de decisiones por mayoría. En la práctica, la gobernanza democrática de cualquier institución humana es una tarea compleja, y gober­nar una cooperativa de forma sabia y democrática no es ninguna excepción.

La lucha por los derechos democráticos a nivel político es un tema habitual en la historia de los dos últimos siglos, y hoy en día lo sigue siendo en muchas partes del mundo. La democracia puede considerarse como un conjunto de derechos: derechos a participar en el gobierno de un estado o de una organización. El principio del control democrático por parte de los miembros resultaba muy radical cuando se fundaron las primeras cooperativas a mediados del siglo XIX, especialmente en lo que concernía a su aplicación universal a todos los miembros, incluidas las mujeres. Es anterior a la extensión del sufragio y no está vinculado con el género o la posesión de propiedades.

En las cooperativas, la “democracia” implica tener en consideración derechos y responsa­bilidades, que velan por dichos derechos, pero también implica fomentar el espíritu demo­crático dentro de las cooperativas, una tarea interminable, difícil, pero fundamental y valiosa desde el punto de vista social. Uno de los principales beneficios de las cooperativas es que contribuyen a que la democracia arraigue en el fértil suelo de la sociedad civil.

Hay que reconocer que el proceso democrático por sí mismo no garantiza la competen­cia. Una característica clave de todo sistema democrático sostenible es que la democracia precisa de la protección que ofrecen la legislación, los códigos de gobernanza, los proce­dimientos y procesos profundamente democráticos, como modelos formalizados de orga­nización y gestión de negocios. La democracia, además, no es el mero hecho de votar en las elecciones y en las asambleas generales. También exige la separación de los poderes democrático y ejecutivo, con controles y equilibrios adecuados bajo el control de los miem­bros. Estos deberán establecerse mediante distintos órganos dentro de la cooperativa, los cuales se encargarán de organizar las elecciones, determinar la estrategia de gobernanza y supervisar las auditorías y los informes de gobernanza para los miembros.

Desde los albores del movimiento cooperativo, este 2o principio democrático ha sido una característica clave de las cooperativas. Es el cuerpo y el alma de la gobernanza coope­rativa. Los miembros que actúan según procedimientos democráticos acordados por ellos mismos en el ejercicio de su derecho de asociación voluntaria y libre son soberanos. El con­trol democrático por parte de los miembros dinamiza todas y cada una de las cooperativas.

En los sistemas democráticos existen diversas formas de compromiso democrático: desde la democracia representativa con la elección de representantes cada cierto tiempo, pasando por la democracia deliberativa sobre temas importantes, hasta la democracia participa­tiva con la implicación continua de los miembros en la toma de decisiones cotidiana. Las cooperativas tienden hacia las formas deliberativas y participativas de la democracia. Los miembros deberán implicarse en la proposición y aprobación de decisiones estratégicas clave sobre las políticas y, con cierta periodicidad, en asamblea general, en la rendición de cuentas por parte de los representantes electos de los consejos rectores o comités y los directivos senior.

Para conseguir un mayor nivel de participación, algunas cooperativas utilizan incentivos de participación. Pueden ser sencillos, como dispensar refrescos en las reuniones, o más ela­borados, como organizar sorteos u otras recompensas positivas para los miembros activos. Sin embargo, las cooperativas no deberían depender demasiado de los incentivos. Al aplicar el 5o principio de educación, formación e información, los miembros habrán sido concien­ciados e informados sobre sus derechos y responsabilidades en calidad de miembros para ejercer un control democrático en su cooperativa. Las cooperativas también pueden utilizar mecanismos participativos innovadores, por ejemplo, la participación y el voto electrónicos en las reuniones de la asamblea general y el desarrollo de programas de prácticas para jóvenes directores pensados para animar a más gente joven a implicarse en su cooperativa.

Uno de los mayores retos a los que se enfrentan las cooperativas al poner en práctica el principio del control democrático por parte de los miembros es crear una cultura donde el debate sea bien recibido y fomentado en lugar de reprimido. El debate animado y contro­vertido debe tomarse como un signo de democracia saludable que debe reflejarse en las partes más formales de la estructura democrática de una cooperativa, en particular, ani­mando a los miembros a participar activamente en sus cooperativas y a presentarse como candidatos a las elecciones.

  1. Interpretación de palabras y frases

“Las cooperativas son organizaciones democráticas bajo el control de sus miembros, los cuales participan activamente en la determinación de sus políticas y en la toma de deci­siones.” La característica definitoria de una organización democrática es que sus miem­bros son la autoridad en última instancia. Esta frase pone el énfasis en que los miembros de una cooperativa son los que la controlan en última instancia. También subraya que lo hacen activamente de manera democrática, mediante el derecho de voto de decisiones estratégicas clave sobre políticas y el derecho a participar en la elección de los represen­tantes que controlan las actividades cotidianas de su cooperativa. La diferenciación entre qué son decisiones estratégicas clave sobre las políticas y qué decisiones se delegan al consejo rector electo lo determina cada cooperativa.”

“Los hombres y las mujeres que ejercen como representantes elegidos son responsables respecto a todos los miembros.” Esta frase recuerda a los representantes electos que ocupan su cargo electo por mandato y por el beneficio inmediato y a largo plazo de los miembros. Las cooperativas no “pertenecen” a los responsables electos más de lo que pueden “pertenecer” a los directivos y empleados que ocupan puestos subordinados respecto a dichos responsables. Las cooperativas son propiedad conjunta de sus miem­bros y todos los responsables electos son responsables de sus acciones ante el conjunto de los miembros, tanto en el momento de las elecciones como a lo largo de su mandato.

“En las cooperativas de primer grado los miembros tienen los mismos derechos de vota­ción (un miembro, un voto).” Esta frase describe las normas consuetudinarias en las vota­ciones de las cooperativas de primer grado. En 1995, cuando los principios se formularon por última vez, la mayoría de las cooperativas de primer grado contaban con un grupo homogéneo de miembros. En estas cooperativas, la norma de los mismos derechos de votación (un miembro, un voto) resulta una obviedad. Sin embargo, en las cooperativas híbridas o mixtas de primer grado, quizá sea necesario aplicar sistemas de votación dis­tintos, si existe una buena razón para ello.

“Y las cooperativas de otros niveles también se organizan de manera democrática”. La afirmación relativa al voto en otros niveles que no sean el de las cooperativas de primer grado no es concluyente, ya que los movimientos cooperativos en sí están en mejor posi­ción para definir qué es democrático en una situación determinada. Esta frase reconoce que en muchas cooperativas de segundo y tercer grado se han adoptado sistemas de votación proporcionales para reflejar la diversidad de intereses, la dimensión de las afi­liaciones en cooperativas miembros asociadas y el compromiso entre las cooperativas implicadas en ellas. La diversidad de organizaciones cooperativas de segundo y tercer grado es tal que el principio no resulta preceptivo, salvo que deben estar “organizadas de manera democrática”. Los mecanismos deberán revisarse periódicamente para ase­gurarse de que siguen ajustándose a su propósito democrático. Suele resultar insatis­factorio si las cooperativas más pequeñas tienen poca influencia y acaban teniendo la impresión de estar privadas de derechos.

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